(debería haber palabras que expliquen el camino, pero tengo la lengua trabada y retorcida)
¿Cómo se habita el cielo? ¿o cómo sería patinarlo? Esta exposición parte de una imagen absurda y hermosa: un cuerpo deslizándose en un skate sobre las nubes. El gesto lúdico y poético se convierte
aquí en una forma de cuestionamiento: del ideal celeste, de la virtualidad como espacio de deseo, de las estructuras que rigen nues- tras aspiraciones.
A través de tres momentos —contenedor, memoria, trayecto— las obras que aquí se presentan proponen una lectura crítica del cielo como escenario simbólico, estético y político. Patinar sobre las nubes no es sólo una utopía visual: es una metáfora de la inestabilidad de nuestros referentes y del esfuerzo constante por alcanzar algo que se disuelve al tocarlo.
I. Contenedor artificial: fabricar el cielo.
El cielo, tradicionalmente símbolo de perfección y pureza, es intervenido aquí como superficie construida. A través de referencias a la alegoría de la cueva de Platón, se plantea una lectura contemporánea del cielo como pantalla: un espacio mediado, lleno de imágenes filtradas, de nubes publicitarias, de paraísos digitales.
Las obras dialogan con estos imaginarios artificiales. Se apropian de residuos visua- les del entorno virtual para construir un nuevo paisaje simbólico: cielos que caen, nubes pesadas, sueños pixelados.
La «nube» deja de ser un lugar etéreo y se convierte en archivo, en ilusión de progreso, en reflejo del esfuerzo estandarizado hacia metas imposibles.
II. Memoria estática: detener el salto.
La imagen del patinador en el aire, suspendido por una fracción de segundo, se con- vierte en una metáfora de la memoria. ¿Cómo fijar un instante? ¿Cómo recordar el cielo a una hora exacta?.
Esta sección reúne piezas que trabajan con la detención del tiempo, con la captura de momentos fugaces que se expanden en la mente. Fotografías, pinturas y objetos construyen un archivo de cielos
y cuerpos detenidos en pleno salto, proyectando en el espectador una sensación de nostalgia, de extrañeza, de repetición que nunca es idéntica.
Como en el cuento “Las babas del diablo” de Cortázar, la memoria aquí no es un relato lineal sino una constelación de imágenes congeladas, atrapadas entre lo que fue y lo que pudo haber sido.
III. Un camino hacia ningún lugar.
El cielo se transforma finalmente en un trayecto: uno sin destino fijo, sin llegada. Un territorio donde se ponen en juego conceptos como ortopraxis y ortodoxia, prácticas y creencias que configuran el modo en que habitamos el mundo —físico o virtual— y sus reglas de exclusión, vigilancia y censura simbólica.
En esta sección, las piezas tensionan la estética del vaporwave, el glitch, el lenguaje infantil o pedagógico, para revelar cómo la violencia puede camuflarse en lo tierno, cómo el sistema puede disfrazarse de juego.
La superposición de imágenes IRL (in real life) y URL (Uniform Resource Locator, o dirección de una página web) crea un espacio híbrido que cuestiona nuestras nocio- nes de representación, presencia y realidad. Se abre así un territorio intersticial desde el cual reflexionar sobre la imagen, no solo como documento, sino como construcción mental y política.
Cielo, palabra sensible. Imagen que se multiplica. Desde Susan Buck-Morss hasta Michel Foucault, las referencias teóricas presentes en este comisariado nos invitan a pensar en cómo las imágenes, virtuales o no, configuran nuestras formas de ver, recordar y habitar el mundo.
Zygmunt Bauman hablaba de una «inmediatez inmate- rial» que domina nuestra época. Esta exposición propone una pausa. Un rodeo. Un respiro. Un gesto absurdo y tierno: patinar sobre las nubes. No como evasión, sino como resistencia poética frente a la aceleración y la homogenización.
Pues todo está en un cielo. No hay infierno que no sea la entraña de algún cielo.»— María Zambrano
Ana María Poveda (Colombia, 1993) vive y trabaja entre Madrid y Bogotá. Es graduada en Bellas Artes por la Universidad de Los Andes (Bogotá), con estudios com- plementarios en Antropología. Cuenta con un máster en Diseño de Espacios por la UAB (Barcelona) y otro en Investigación en Arte y Creación por la UCM (Madrid).
Su obra ha sido expuesta en muestras colectivas en Tetouan Modern Art Center, Centro de Arte Complutense, Museo de Artes y Tradiciones Populares de Madrid, Centro de Cultura Contemporánea Conde Duque; y en ferias como Hybrid y ArtBo. Entre sus exposiciones individuales se encuentran “Alteraciones en mármol” en galería Espacio El Dorado (Bogotá, 2018); “When the screen is life and life is on the screen (Skate Park Version)” en Espacio KB (Bogotá, 2023); “No en-caja (IRL), Sí en-caja (URL)” en el programa SUITE de LA CAJA (Madrid, 2024); y “¿Dónde está el lugar al que todos llaman cielo?” en OB Contemporary (Madrid).
Su trabajo aborda la apariencia y la decoración de lo precario, indagando en la difícil separación entre el mundo material y otro en constante expansión, construido por algoritmos. Esta búsqueda también plantea una inquietud existencial: la de una mujer que recibió una educación católica, implementada por un orden patriarcal, con el fin de moldear mujeres delicadas, complacientes y atractivas, conminadas a ocupar un espacio de transición tenue entre lo que son y lo que se supone que deben ser. Así, investiga este ejercicio articulado de diseño social, psicológico y cor- poral en la educación femenina, cuyo fin es diseñar dispositivos mudos que, como sus telones de nubes, amortiguan con armonía el choque de materiales, imágenes, densidades, texturas y vivencias irreconciliables. Hasta que, inevitablemente, sus voces emergen.















