Sí, vuelve a leerlo: se siente como peta zeta estallando en la boca. Otra referencia pop antes de continuar:
San Diego, 22 de julio de 2010: la película Scott Pilgrim vs. The World fija uno de los imaginarios clave de la Manic Pixie Dream Girl: Ramona Flowers. La chica manic pixie irrumpe con su cabellera y su estilo colorido para transformar la existencia gris de su novio. Espontánea, excéntrica, chispeante… la «alocada chica mágica de ensueño» —como la llamaríamos en español— no existe como sujeto completo: su desarrollo personal queda fuera del cuadro.
Ahora, tú me dirás: «¿Qué tiene que ver todo esto?». Y yo, te responderé: «mira a tu alrededor».
Sí, MIRA A TU ALREDEDOR
Como escribió Guy Debord en La sociedad del espectáculo (1967), no vivimos, nos representamos. Si nos hemos vuelto una imagen, hada o clown, la chica pixie es, ante todo, una superficie donde otros proyectan sentido. Pero Elise Florentino tensa ese instante en que el goce se vuelve guion: risa, color, exceso… y lo agrieta. La serie empieza con el dibujo Lady Lazarus —cita directa a un poema de Sylvia Plath—, esa chica que se quita las pestañas, para verse y también para verte mejor.
TOMA EL LUGAR QUE TE PERTENECE
Los cuerpos de mujeres siempre habitan —y construyen— los paisajes emocionales de Florentino. En ellos, las jóvenes exploran, se divierten, no piden permiso. Pero también aparece su reverso: el agotamiento. Su chica pixie está triste, se tumba, piensa, mide la energía entregada: ¿Qué lugar estoy habitando? ¿Desde qué lugar puedo volver a recuperar mi agencia? La artista nos coloca frente a un espejo ambivalente en el que estas jóvenes se apropian de toda la superficie subvirtiendo ese lugar secundario para el que fueron imaginadas.
.*. «QUÉDATE EN TU HABITACIÓN».*. .*. «DISFRUTA DE TI MISMA».*.
No sabemos si alguna de sus chicas retratadas grita estas frases o es el diablo quien las susurra. El demonio, figura clave en su producción, no irrumpe como amenaza sino como agente de cierre: llega para llevarse lo que ya no sirve. En ese gesto, casi ritual, los colores reaparecen en sus lápices reencendidos, sobre-estimulados.
¿DE QUÉ LADO ESTÁS?
Otra clave de la exposición: el dibujo a lápiz. Estás en la primera exhibición que realiza íntegramente en esta técnica. Un procedimiento abordado con un gesto rítmico, lento y muy minucioso que utiliza para enredarnos —diría que hasta enraizarnos— en su imaginario. En su universo, también invoca sus raíces latinas y transatlánticas a través del realismo mágico. Aquí, sin embargo, este permanece más latente y velado por el exceso de manía en el que se mueven estos personajes.
¿PUEDO GOZAR SIN VOLVERME UN DELIRIO HISTRIÓNICO?
Un par de referencias más: a Florentino también le gustan Sarah Ahmed y bell hooks. La visión de estas dos filósofas también está entre las bambalinas de esta producción: el amor propio es motor; el sentir se redistribuye y es colectivo. Hasta ahora, nadie nos ha hablado todavía de Sigmund Freud, pero… Querida Elise, ¿tú crees que también puede existir la envidia de útero?
Raquel López Fernández
Elise Florentino (Santo Domingo, 1998) es una artista visual afincada en Oviedo, cuya práctica se centra en el dibujo a lápiz de color como medio principal. Esta técnica, profundamente vinculada a su infancia, le permite construir imágenes de gran formato, radicales e inmersivas, donde el dibujo deja de ser un gesto íntimo para convertirse en un espacio de confrontación. Se formó en Grabado e Ilustración en la Escuela de Arte de Oviedo y en Bellas Artes en la Escuela de Diseño de la República Dominicana, desarrollando una práctica que entiende el acto de dibujar como una forma de pensamiento y como una exposición directa de su mundo interior.
Su obra se articula a partir de una exploración emocional honesta y sin filtros, donde Florentino construye paisajes psicológicos en los que se manifiestan al inseguridad, la narrativa interna, los sueños y las tensiones derivadas de su manera de habitar el mundo. El dibujo funciona como un puente entre la introspección más cruda y la posibilidad de compartir esa experiencia con el espectador, generando espacios donde conviven la vulnerabilidad, el deseo, la duda y la ternura. Lejos de ofrecer respuestas cerradas, su trabajo plantea una apertura emocional que invita a quien observa a reconocerse en la fragilidad ajena.
La práctica artística de Elise Florentino se ha fraguado a través de experiencias de inmersión y formación clave, como sus residencias en Luba Isieni (Livingston, Guatemala) y en LABoral Centro de Arte y Creación Industrial (Gijón), además de su paso por al 32a y 35a Muestra de Artes Plásticas del Principado de Asturias. Estas etapas sentaron las bases para que en 2024 su obra fuera adquirida por el Museo de Bellas Artes de Asturias, marcando un punto de inflexión en su trayectoria. En 2025 presenta ‘Zona de contacto’, su primera muestra individual en la galería Estudio Pablo de Lillo. En febrero de 2026 presenta la exposición ‘Teddy Training’ en Espacio Concreto y el Ayuntamiento de Oviedo reconoce su contribución a la cultura y su proyección como artista emergente con motivo del Día Internacional de la Mujer.
Actualmente, su trabajo evoluciona hacia una sinceridad cada vez mayor, con el objetivo de trascender la vergüenza y convertir el arte en un ejercicio de afirmación y presencia honesta.
